2 de octubre de 2018, por fin el momento (aún no) ha llegado.

Entrada original publicada en borjacolon.blogspot.com



(Para leer de aquí un año, yo ya no podía esperar más 😬)



Probablemente muchos de los que nos dedicamos a implantar proyectos de Administración electrónica vayamos a publicar esta semana alguna entrada relacionada con la entrada en vigor total de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, por cuanto que su famosa disposición final séptima, sin medias tintas dispone: 


Entrada en vigor:


La presente Ley entrará en vigor al año de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.


No obstante, las previsiones relativas al registro electrónico de apoderamientos, registro electrónico, registro de empleados públicos habilitados, punto de acceso general electrónico de la Administración y archivo único electrónico producirán efectos a los dos años de la entrada en vigor de la Ley.







Es por ello que a mi también me gustaría aportar mi granito de arena a esta suerte de aniversario o celebración (adelantado) pero desde una perspectiva distinta, más de usuario que de Administración pública. Vaya por delante que muchas Administraciones públicas a día de hoy ya cumplen prácticamente con todo lo que dispone la citada norma, y no solo desde hace un año, sino que digamos que ya hicieron los deberes con su predecesora Ley 11/2007, “de Administración electrónica”. 


Pero todavía nos queda mucho por hacer, que nadie crea que ha cumplido ya, que puede dar por concluida la implantación de la Administración electrónica, sino más bien todo lo contrario, el proceso nunca terminará si entendemos que la misma va bastante más allá que usar de forma masiva tecnología y hacerlo con plenas garantías jurídicas, verdad Víctor?. Como muy bien nos gusta recordar, la Comisión Europea ya lo dijo claro allá por el año 2003

“La administración electrónica o «eGovernment» se define como la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en las administraciones públicas, asociada a cambios en la organización y nuevas aptitudes del personal. El objetivo es mejorar los servicios públicos, reforzar los procesos democráticos y apoyar a las políticas públicas”.


Hoy es el primer día, pues, de una nueva etapa donde el componente electrónico en las Administraciones públicas debe ser (por imperativo legal) la piedra angular de su modelo de gestión, por lo que a partir de hoy empezará a evidenciarse más si cabe esa tremenda brecha digital que todavía existe entre ellos y nosotros. Y sí, lo sé, los informes y las estadísticas oficiales parecen apuntar lo contrario, pero no podemos negar que en España, más allá de ser un país con una tasa de penetracion del smarthphone altísima, existe un gran desconocimiento de qué hacen las Administraciones públicas y, mucho más aún, de cómo lo hacen en electrónico y de los beneficios a todos los niveles que esto trae consigo. Y lo cierto es que parte de este desconocimiento es culpa nuestra.


No albergo, por otro lado, demasiadas esperanzas en que las próximas generaciones cambien esta actitud y/o plateamiento respecto de nuestras Instituciones públicas (y los que me conocéis bien sabéis que no soy precisamente un tío pesimista) ya que como muy bien han apuntado algunos, el falso mito de los nativos digitales va a echar por tierra nuestras esperanzas de que dichas generaciones, absolutamente hiperconectadas, comiencen a usar de forma recurrente los servicios públicos a través de nuestras sedes electrónicas. Olvidaros. Eso nunca va a pasar si nadie les explica primero qué es una sede, para qué sirve un certificado electrónico y qué garantías ofrece la notificación electrónica frente a la de papel. Eso sí, el whatsapp lo harán polvo, no lo dudéis. Conectados hasta las trancas. Entonces, compañeros, ¿algo falla verdad? Algo nos hemos dejado por el camino. 


En conclusión, y para no ser tan pesado, vayamos poco a poco, le Ley es nuestro mantra y nuestra hoja de ruta, pero por favor, no olvidemos difundir, predicar, formar, inclulcar y empoderar a una ciudadanía cada vez más alejada que nos necesita sí o sí para todas sus facetas de la vida.



En ellos está nuestro futuro, y con ellos debemos trabajar el presente.





Un saludo, feliz semana y nos vamos leyendo 😉 


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