Hola mundo (2)

Entrada original publicada en borjacolon.blogspot.com

Soy un fiel seguidor de algunos blogs que tengo como fetiches, y en los que me encanta leer de vez en cuando las entradas que postean sus autores celebrando el “cumpleaños” de los mismos: Enrique Dans, por ejemplo, 15 años ininterrumpidamente y, Amalio Reyjusto el otro día, 10 años de su blog personal. Amablemente, me animaba Amalio en Twitter a retomar mi actividad bloguera y la verdad es que no he podido resistir la tentación de hacerle caso releyendo algunas de sus entradas relacionadas, precisamente, con esto de tener/escribir un blog, como por ejemplo la de “Bloguear por bloguear”, totalmente recomendada para los que usamos este tipo de espacios web a modo de bitácora personal, sin más pretensiones que ésas.  


El mío, bueno, los míos, los tengo más que abandonados desde hace ya algún tiempo, pero me gustaría retomar el curso escolar a partir de septiembre con algo más de actividad en cada uno de ellos, y sino, al menos, en los dos principales que tengo: el que actualmente estás leyendo, y el otro por el que la gente que no es de este gremio quizá más me conoce, el de Él no es un gentleman..pero eso es harina de otro costal.

En esta entrada de reencuentro antes de irnos definitivamente de vacaciones me gustaría hablaros de mis rutinas de trabajo, esas que me permiten acercarme cada día con plenas garantías a la vorágine de la actividad en la Diputación de Castellón y a los innumerables fregaos en los que estoy metido, amén de la intensa (y gustosa!) actividad paterna que tarde sí, tarde no, ejerzo con la mayor diligencia posible para que en casa compartamos mi mujer y yo el suficiente tiempo ambos para conciliar nuestros roles profesionales y la dedicación que los churumbeles necesitan, que no es poca, la verdad. A ella le ha dado, por ejemplo, para acabar su tesis y defenderla con calificación de cum laude, y a mi, a duras penas, me da vida para llevar todo lo que tengo entre manos más o menos al día.

Quizá después de leer esta entrada entiendas porque no vas a poder obtener prácticamente nada de mi a partir de las 22:00 si no es que te encuentras incluso con mi móvil apagado, o porque cuando a las 8:00 de la mañana ficho en Castellón ya llevo al menos tres horas currando. 

Leía curiosamente el otro día una entrada en el blog de Ticbeat titulada “La rutina clave para hacerte rico” y enseguida pensé en los paralelismos del autor de la misma con mi vida, salvo en un pequeño detalle, la del número de ceros en nuestras cuentas corrientes. Fijaros:

Un 55% de millonarios que ganaron su fortuna por cosecha propia se despertaban como mínimo 3 horas antes de que comenzara su jornada laboral. Decidió poner en práctica dicho hábito, y tras 6 meses ya era parte de su rutina. Su día empieza a las 5 de la mañana, se hace un café y baja a su despacho. Pasa los primeros 15 minutos revisando su lista de palabras que memoriza cada día. Después, dedica otros 15 minutos a revisar su resumen de hechos que todo el mundo debería saber o los estudios que ha considerado relevantes a lo largo de su carrera profesional (…) 

Esta rutina, concluía la entrada, no solo le ha hecho rico, sino también han cambiado muchas cosas de su vida: ha multiplicado su vocabulario por 10, mejorando notablemente sus habilidades comunicativas; puede hablar sobre casi cualquier tema gracias a la cantidad de hechos que ha logrado memorizar; su autoestima ha mejorado notablemente gracias a los conocimientos que ha adquirido; ha perdido 16 kg; ha escrito 2.000 artículos, 5 libros y dos manuscritos; y ha alcanzado 4 fuentes de ingresos.
Comentarios (y risas) aparte, lo cierto es que madrugar tanto a mi me ha supuesto obtener un tiempo extra (y de mucha calidad) para organizarme el resto del día, planificar todas mis tareas y ordenar aquéllas cuestiones que pueden preverse con cierta antelación. Si a esos madrugones les unes, además, otras tantas rutinas espartanas que suelo practicar entonces, quizá no te hagas rico, la verdad, pero seguro que tendrás un día muy largo y la mar de entretenido 😉 
.- a las 5:00 cuando me levanto café con leche cargado y leo la prensa digital, enseguida me pongo con aquello que requiere mi mayor atención porque empieza el momento de mayor concentración del día. Casi dos horas después, ducha y tren para Castellón.
.- mi hora más productiva en el trabajo suele ser de 8:30 a 10:00, por eso jamás tengo reuniones a esa hora (salvo que me las impongan desde arriba) ni videoconferencias, ni visitas, ni llamadas ni nada que no suponga mi mesa, mi ordenador, papel, boli y mucho silencio…
.- si me he levantado a las 5.00 de la mañana tengo que desayunar a las 10:00 porque literalmente estoy desmayado, algo rápido, no suelo perder mucho tiempo en hacerme esas tostadas con aceite y sal y un café con leche bien cargado 
.- a partir de las 10.30 – 11:00 empiezan las reuniones, llamadas, visitas y un completo etcétera de cuestiones que lejos de ser improductivas para mi, contribuyen mucho (espero) al avance de proyectos en los que participo o en los que estoy involucrado transversalmente para algún Departamento de la Diputación
.- siempre recibo las visitas de las empresas o de gente de fuera de la casa los viernes después del almuerzo, ningún día de la semana más, salvo justificadas excepciones
.- suelo estar más activo en RRSS en el viaje de ida o en el de vuelta con el tren rápido (38 minutos) que me lleva desde Valencia a Castellón y viceversa (porqué sí, trabajo en Castellón y vivo en Valencia y eso no me supone un trauma, de momento)
.- y por la tarde: extra excolares, deberes y mucha mucha paciencia para que los malos ratos de la mañana no salgan a relucir en horario infantil. Suelo alternarme las tardes con mi mujer para que, al menos, uno de los dos pueda “aprovecharlas” estirando un poco más, si cabe, la jornada laboral. Aunque he de reconocer que ella siempre suele salir perdiendo: GRACIAS. 
.- los sábados y domingos mi despertador suele sonar a las 5:00 de la mañana, llueva, truene o haga un sol de justicia…siempre hay excepciones, para que nos vamos a engañar. 
.- deporte, of course, o ¿acaso creéis que esta rutina sería posible sin el mismo? Entre semana desde que llego a casa cuando vuelvo de Diputación y hasta la llegada del bus de los niños: correr y nadar días alternos y fines de semana tiradas largas a las 8 de la mañana, llueva, truene o haga un sol de justicia…DE NUEVO siempre hay excepciones, para que nos vamos a engañar.
En fin, agotador (no el día) sino que no me acordaba ya de lo que costaba escribir una entrada 😉 
Nos vamos leyendo. 
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