La contratación pública electrónica y la digitalización del caos. | Borja Colón

La contratación pública electrónica y la digitalización del caos.

Se acerca el momento del cambio en materia de contratos públicos. Como muy bien todos sabéis, la sesión plenaria del Parlamento Europeo donde se aprobarán las nuevas Directivas reguladoras de los mismos está cerrada para el próximo día 9 de diciembre en Estrasburgo. Se prevé que se publiquen para enero – febrero del 2014 y de ahí dos años para que los Estados miembros las traspongan. Hasta ahí todo normal. Sin embargo, los importantes requerimientos en materia de contratación electrónica que el nuevo paquete de Directivas impone nos hace replantearnos dos cuestiones clave en todo este proceso.

En primer lugar, y probablemente éste no sea el momento para tratarlo, la existencia todavía de una enorme brecha digital entre los órganos de contratación de primer y segundo nivel y, por otro lado, los órganos de contratación de las Entidades Locales, que son en el fondo la mayoría de ellos, y que carecen de medios técnicos, humanos y económicos para dar el salto definitivo que las normas prevén en materia de e-procurement. Probablemente las Diputaciones, en el marco de la reforma del régimen local tengan mucho que decir al respecto en esta cuestión, debiendo asumir en muchos casos estas competencias.

Me interesa, no obstante, una cuestión diferente, que se ha pasado por alto en demasiadas ocasiones y que determinará el éxito o el fracaso de una implantación progresiva y total de la contratación pública electrónica. Me refiero al hecho de que el actual Texto Refundido español, el RDL. 3/2011 sigue siendo una norma compleja, extensa y en ocasiones poco sistemática, lo que representa un verdadero hándicap de cara a la “digitalización” de un proceso que, en soporte papel, ya es de por sí muy costoso.

Algunos compañeros ya llevan tiempo señalando la necesidad de acometer una reforma en la legislación de contratos públicos que verdaderamente simplifique el procedimiento de licitación. Es cierto, la modificación operada sobre el TRLCSP a través de la conocida como Ley de Emprendedores (Ley 14/2013) ha supuesto un aligeramiento en los procedimientos de adjudicación, sin embargo, seguimos contando con una Ley de 334 artículos frente a una propuesta de Directiva de contratos que tiene solo 96. Lo sé, no son comparables en muchos términos, pero si no da una idea de la necesidad imperiosa de simplificar el procedimiento, acortar plazos, eliminar más cargas documentales y acercar al operador económico, en la medida en que eso sea posible, a nuestro contratos.

Tenemos una oportunidad magnífica con la transposición de las nuevas Directivas de abordar dicho cambio, de racionalizar de una vez por todas la contratación pública no solo en el nombre, sino también en las formas. Debemos evitar la digitalización del caos e impulsar una reforma normativa que traslade al marco electrónico unos procedimientos sencillos, seguros, transparentes y rápidos. Si eso llega a producirse, además de haber conseguido por fin humanizar nuestra normativa de contratos públicos, generaremos riqueza y crecimiento económico en un sector clave en las políticas públicas de este país.

1 Comentario | Leído 296 veces

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Una respuesta a “La contratación pública electrónica y la digitalización del caos.”

  1. Hola Borja, buenos días. Me parece muy sensata tu opinión. El reto que tenemos (en primer grado) los gestores de la contratación pública es bastante grande. Vamos a tener que implantar la contratación pública electrónica en unos 10.000 entes del Sector Público y lo vamos a tener que hacer rápidamente y sin dinero.

    Como nos dé por digitalizar el caos, la llevamos buena. Así que espero, como bien dices, que en la transposición de la Directiva los “ingenieros” opten por aplanar la carretera y quitar todas las curvas posibles, para que los procesos de licitación discurran de una forma mucho más ágil y cómoda.

    Una buena norma de transposición ayudará y más ayudará si se hace de una forma rápida. El plazo de 5 años se me antoja ya escaso. También será importante que a ningún directivo le dé por “digitalizar su propio caos”, porque se volverá loco él, se volverán locos todos los de su organización, la consultora, la proveedora de la plataforma de contratación…y de la locura ningún cambio (bueno) puede surgir.

    A mi juicio, ante ese reto la pieza clave van a ser directivos técnicos con un altísimo rango de liderazgo que sepan cómo gestionar (con éxito) todos los factores de riesgo en el proceso de transformación de la gestión al formato electrónico. Es más, líderes que sepan la teoría, y que tengan la actitud precisa y las aptitudes necesarias para llevarlo a la práctica.

    La cuestión es ¿cómo vamos de liderazgo?.

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